La transgresión en la adolescencia

adolescente detenido

Fuente: Revista internazionale  di psicologia

Mucho se ha escrito sobre el tema de la transgresión en la adolescencia, y mucho más se ha dicho sobre cómo gestionar este hecho por parte de los padres. Sin embargo, no se ha  investigado de forma tan exhaustiva desde el punto de vista de los adolescentes con el objetivo de comprender cuales son los significados que le atribuyen a sus experiencias transgresoras frente a sus historias y sus expectativas de futuro.

Las conductas transgresivas son una colección muy heterogénea de comportamientos que van desde la mentira a la desobediencia hacia los padres y maestros, el vandalismo y la agresión física; una micro categoría que tan solo coincide escasamente con delitos graves desde un punto de vista jurídico.

Un interesante estudio publicado en la revista Psicología clínica del desarrollo publicada por Il Mulino en diciembre de 2009, ha destacado la transgresión como una forma de exploración de la identidad que se traduce en comportamientos diferentes dependiendo de la etapa en la que se encuentre el adolescente. La muestra examinada por los investigadores fue un grupo de 90 alumnos pertenecientes a tres diferentes niveles de enseñanza: primer y último año de secundaria y estudiantes de segundo año de Universidad. La recopilación de datos se hizo mediante una exposición escrita: “Intenta recordar la ultima vez que actuaste de una forma transgresora. Trata de recordar exactamente cómo fue y escríbelo tratando de explicarla de la mejor forma posible para que la puedan entender las personas que no estaba presentes “.

El análisis del contenido de las historias hizo resaltar las particularidades y diferencias en el uso de palabras de los participantes utilizando el análisis del léxico y la propensión al uso de ciertos términos. Los resultados mostraron que los chicos llevaron a cabo conductas transgresoras en presencia de otros con más frecuencia que las chicas.

De esta manera, no sólo el individuo maneja su reputación social, si no que se acumula a través de su propia identidad; la gestión y la negociación de la identidad en presencia de los otros. (Goffman, 1959) explica por qué las conductas desviadas o transgresoras se implementan en presencia de espectadores (Cooley, 1902; Harter, 1998). Las transgresiones rara vez se llevan a cabo en soledad y casi nunca se realizan de forma oculta o secreto: por el contrario las transgresiones se hacen en delante de los demás para tener un público espectador (Emler et al., 1987).

Las relaciones sociales de las chicas, por el contrario, se caracterizan principalmente por las amistades individualizadas y las relaciones a dos (Camerana, Sarigiani y Petersen, 1990). En cuanto a los temas de los que se refieren en el primer año de secundaria , no encontramos que hablan de pequeños actos de vandalismo y delitos legales, el hecho de salir de casa sin permiso y mentir a sus padres. Según los investigadores, este hecho se explica por el hecho de que a esta edad la transgresión asume funciones relacionadas a la diferenciación de la norma parental, por un proceso de separación durante la adolescencia temprana (Crockett y Petersen,

Los comportamientos provocadores para los chicos y chicas del último año de secundaria se orientan en cambio hacia el consumo de cigarrillos, de alcohol y la conducción peligrosa como una demostración de la transgresión que asume funciones de exploración y búsqueda de sensaciones en el momento de transición de una escuela a otra (de la escuela de secundaria a la Universidad).En esos momentos los adolescentes se enfrentan a nuevas demandas que desencadenan un proceso de redefinición de su identidad(Aleni Sestito2004).

Para los estudiantes universitarios, los datos que emergen indican que los comportamientos trasgresores sirven como una posibilidad de poner en duda las propias normas interiorizadas a través de la educación de los padres y como una posibilidad de redefinirlas.

Los universitarios a través de estos comportamientos escandalosos tienden a cuestionar su propio código legal interno (por ejemplo, acciones inusuales, crear su propio espacio personal, vestirse de manera inusual). En este caso, la ruptura no significa hacer algo prohibido o peligroso por si mismo, pero sí lo hacen para salir del conformismo y el anonimato, lo que acentúa su identidad individual y se opone a un estilo de vida demasiado convencional.

¿Qué ha querido demostrar esta investigación?

Los comportamientos transgresores responden a una necesidad importante típicamente adolescente: el autoconocimiento, ya la búsqueda de su propio código de conducta y sus propias decisiones (Stattin y Kerr, 2001). El uso de la técnica narrativa en esta investigación ha demostrado ser especialmente útil precisamente porque permitía a los entrevistados formular sus ideas y pensamientos acerca de su propia experiencia de transgresión. Ocasionalmente, los comportamientos transgresores pueden formar parte de la ruta normal en la transición a la edad adulta. Esto es particularmente importante donde hay un número creciente de peticiones de padres para que un especialista intervenga con el objetivo de resolver finalmente el problema con las “reglas” de su hijo adolescente.

Sin embargo, las intervenciones que no toman en cuenta que los adolescentes tienen la urgente necesidad de poner a prueba su propia identidad, claramente llevan todas las de perder.

En ocasiones, las sanciones y castigos mediante el recurso de la asistencia social podrían dar demasiada visibilidad a estos comportamientos y generar el indeseado efecto contrario de aumentar estas conductas. Estas, que originalmente serian formas transitorias de transgresión y desarrollo funcional, evolucionarían hacia la delincuencia real, a través de la activación de mecanismos de adquisición de “reputación social desviada” (Emler y Reicher, 1995).

 

 

Autora: Chiara Giovannini (chiaragiovannini2004@libero.it)

 

Puede consultar el artículo original en italiano aquí: http://www.internazionaledipsicologia.com/wp/articoli/ciao-mondo.html

 

BIBLIOGRAFIA

Aleni Sestito, L. (a cura di) (2004). Processi di formazione dell’identità in adolescenza. Napoli: Liguori.

Camerana, P.M., Sarigiani, P.A., Petersen, A.C. (1990). Gender-specific pathways to intimacy in early adolescence. Journal of Youth and adolescence, 19, 19-32.

Cooley, C.H. (1902). Human nature and the social order. New York: Charles Scribner’s Son’s.

Crockett, L.J., Petersen, A.C. (1993). Adolescent development: Health risks and opportunities for health promotion. In S. G. Millstein, A.C. Petersen e E.O. Nightingale (a cura di), Promoting the health of adolescents. New York: Oxford University Press.

Emler, N., Reicher, S. (1995). Adolescenti e devianza. Bologna: Il Mulino.

Emler, N., Reicher, S., Ross, A. (1987). The social context of delinquent conduct. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 28, 99- 109.

Goffman, E. (1959). The presentation of self in everyday life. New York: Sperling (trad.it. La vita quotidian acome rappresentazione. Bologna: Il Mulino, 1969).

Harter, S. (1998). Relational self-worth: Differences in perceived worth as a person across interpersonal context among adolescents. Child Development, 69 (3), 756-766.

Stattin, H., Kerr, M. (2001). Adolescents’ values matter. In J.E Nurmi (a cura di), Navigating through adolescence: European Perspectives. London: Routledge Falmer, pp. 21-58.

 

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